Ehh... mi información... según esto

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D.F., Mexico
Intentaré ser lo más exacta posible, pero con tan poco espacio no prometo nada, jaja, vean, sólo puedo poner 1200 carácteres, y, escribo tanto, tengo tantas cosas que decirles que simplemente no me caben, jaja Esta bien, les diré que me gusta leer, algo demasiado obviooo, también escribir, jaja, y... me gusta... el helado, aahhh, sobre esto, tengo que decirles que soy un helado de uva karateca, jaja, y además sepó(no hay otra forma de escribirlo) rico, jaja, y también me gusta reirme de todo, comer chocolate, pastel y cantar, bambambam barararararara, y así mientras bailo, jajaja Por último!!! deseo ser vagabunda o trotamundos, jaja, aunque lo segundo suena más bonito, así que me gustaría que me regalaran un bastón negro para cuando ejerza mi profesión o unos tennis-botas con suelas enormes para poder subir montañas y vadear rios, jaja

6/8/08

Bajo el retrovisor [Continuación]

[No sé cuando acabara, jaja, así que mejor sólo serán continuaciones]


Mi boca se abre, un sonido cargado de maldad sale de mis cuerdas bocales, un simple déjalo, pero aún así comprendes, comprendes por fin que no saldrás vivo de esta. Es extraña tu aceptación, algunos luchan, se rebelan, intentan escapar de la suerte tan atroz que les tengo reservada, pero tú no, hay un pequeño destello sádico en tus pupilas, un deseo casi tangible de saber como morirás, a que torturas te someteré, deseas saberlo, lo deseas, deseas que machaque tu asqueroso cuerpo hasta que ya no quede rastro de el, que te sumerja en agua hirviente y tus pies y brazos se despellejen, que todo tu cuerpo desaparezca y seas una masa amorfa y purulenta, cubierta de sangre, eso es lo que deseas, deshacerte de tu propia y estúpida vida, de una vez. Por eso tu aceptación, por eso tu falta de protestas.
Está bien.
Haré lo que quieres. No me resulta difícil. Aunque es más excitante escuchar los gritos de suplica, ver las lágrimas rodando por sus mejillas, sus gemidos de dolor, los alaridos que salen de sus pechos y que nunca expresan totalmente el terror que sienten…
¡Ah!, supongo que ese es otro detalle, quieres que los demás te conozcan, quieres salir en los periódicos, que todos hablen de ti, del pobre mártir que sucumbió bajo mi locura, quieres ser algo para la gente… aunque ese algo sólo va a ser un poco de carne molida y huesos astillados… aunque eso todavía no lo sabes, también has de pensar que tu muerte no será, contra todas las apariencias, tan dolorosa, que en el último instante seré compasivo y te ahorraré horas de sufrimiento… pero no, te equivocas.
Por fin abres la boca, un débil, qué vas a hacerme, sale de tu garganta, casi tan tenue que no logro distinguir bien las palabras, aunque es, ciertamente, lo que todos preguntan cuando por fin están seguros de que morirán, desean saber cómo, no se les puede ocurrir otra pregunta, siempre es la misma, tan constante como las matemáticas, siempre presente hasta en sus más ínfimos detalles.
Casi nunca la contesto, pienso que el saberlo hará que se desmayen, o alguna otra tontería, así que nunca lo digo, dejo que lo descubran por sí mismos, que averigüen, en medio del dolor y sus propios alaridos, que les estoy haciendo, que extremidad les estoy amputando o que parte del cuerpo es la que estoy despellejando… aunque casi ninguno llega al final, ninguno sabe como termina su cuerpo, no sobreviven a la parte final, al magnífico desenlace, a la culminación de mi obra maestra… un ardor en la entrepierna hace que momentáneamente el auto se derrape, intento pensar en otras cosas, no debo de dejar que se me pare en el carro, no tendría nada de gracioso, lo mejor es esperar, hacer las cosas bien, como cada noche.
Otro estúpido, qué vas a hacerme, sale de su boca. No respondo, deseo que te calles de una vez, insistente, me irritas. Piso a fondo el acelerador, el motor lanza un rugido y de inmediato la velocidad del carro aumenta, vamos volando por las estrechas calles, pero ya falta poco, sólo un par de minutos más…
Por favor, sólo quiero saber que vas a hacerme, otra vez con lo mismo… tu voz pastosa, después de tanta cerveza, la entonación débil, como alguien siempre acostumbrado a servir, a ser menos… ¡¿por qué no te callas de una vez?! ¡¿porqué?!
Piso más fuerte el acelerador, el coche vibra, el run del carro rompe abruptamente el silencio. Pero sigo acelerando. El velocímetro se dispara, no deja de subir. La presión en la entrepierna se hace más fuerte, tengo que liberar la presión, liberarla…
Por fin dejo de acelerar y, en cuestión de segundos, piso el freno, el carro se derrapa, gira un poco, el estúpido de ti lanza un grito, mezcla de terror y frustración, tu sueño no es tener un accidente en el carro, sino ser un mártir, tengo que cumplir tus deseos…
Suelto una maldición e intento no dejar ir el volante, si lo suelto moriremos. El tirón es demasiado fuerte no sé si podré lograrlo. El carro deja de derraparse, tu, muy idiota, sueltas un suspiro de alivio. Tienes manchas húmedas debajo de las axilas y el cuello, estas empapado en sudor.
La presión en la entrepierna decrece y veo como el bulto que tenía desaparece un poco.
Genial
Conduzco silenciosamente un par de calles más, luego giró a la derecha y sigo conduciendo.
Un par de minutos después llegamos. No hay nadie. La calle esta vacía y los focos de las luces apagados. Nadie espía por la ventana. Nadie esta observándonos
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